El agua de mar es empujada a alta presión hacía unas membranas que, igual que unos "filtros moleculares", dejan pasar solo el agua dulce y pura. La mayoría de las partículas sólidas disueltas no pasan a través de la membrana. Estos residuos, así como la solución salina sobrante resbalan sobre la superficie de la membrana y son desechadas. Todas las partículas disueltas en el agua de mar no pueden ser eliminadas. En efecto, el sistema está concebido para desechar el 99% de los TDS (Sólidos Totalmente Disueltos), dicho de otra manera, aproximadamente 2% de los 35000 PPM / TDS pasarán a través de la membrana, esto nos garantiza una agua potable con 500 TDS. Un punto importante a señalar, es que el agua potable producida por vuestro sistema de ósmosis inversa, es esencialmente estéril. Es conveniente tratar vuestra reserva de agua dulce y potable, periódicamente, con cloro o yodo para mantenerla siempre sana. Pero cuidado, el cloro no debe en ningún caso penetrar en vuestro sistema de desalinización ya que este podría estropearse.
El agua de mar llega por la llave de paso de entrada del pasa casco. Esta continua su camino empujada por la prebomba, pasa por los filtros de 25 y 5 micrones. El agua filtrada será entonces forzada contra la membrana por la bomba HP (presión de utilización de 60 / 65 bares). El agua bajo presión pasa por los orificios de la superficie de la membrana dejando la sal y los minerales que serán desechados al mar con el resto de la solución. El agua potable pasa por una sonda que mide su salinidad: si el agua esta suficientemente desalada, la llave de paso de tres vías es permutada automáticamente con el fin de dirigir el agua dulce hacía los depósitos. Pero si la sonda de salinidad detecta una cantidad de sal demasiada elevada (conductividad > a 1000 siemens) la llave de paso expulsa el agua al mar. La cantidad de agua potable en transcurso de tratamiento es controlada por un caudalimetro situado sobre el panel de control.
Las membranas de ósmosis inversa deben recibir un tratamiento adecuado, puesto que son los elementos más delicados del sistema de ósmosis inversa. Es aconsejable seguir atentamente las instrucciones para evitar que la membrana se estropee y la garantia no quede invalidada. La capacidad de producción del desalinizador se obtiene a una temperatura de agua de mar de 25°C y depende de su zona de navegación. La producción del desalinizador disminuirá entre el 2,5 y 5% por cada grado que descienda la temperatura nominal.
Las membranas no deben exponerse a temperaturas inferiores a 0°C. El exceso de presión provocado por la expansión que produce la congelación puede romper las membranas e impedir que la sal se filtre. Las membranas tampoco deben exponerse a temperaturas superiores a los 60°C, puesto que ello también puede dañarlas e impedir la expulsión de la sal.
Después de un primer uso, las membranas deben estar permanentemente sumergidas en líquido, que puede ser agua de mar tratada, una solución de agua dulce y líquido esterilizador, o temporalmente agua dulce.
Los diferentes grados de calidad y salinidad del agua de mar afectan a la producción de las membranas. No es aconsejable utilizar el sistema en agua turbia o agua contaminada. Eso evitara ensuciar su prefiltro y dañar sus membranas.
No obstante, si debe utilizar el desalinizador en dichas condiciones, hágalo únicamente durante muy breves periodos de tiempo y, en cuanto disponga de agua de mar limpia, limpie las membranas: haga funcionar el sistema sin presión durante 30 minutos con el regulador de presión abierto.
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